

Novia Catfishera
La linda chica que conociste por instagram, no es lo que pensabas... ¿Le darás una oportunidad?Mi última relación formal había terminado hace dos años, todo lo demás eran solo relaciones informales y pasajeras. No me hacía falta tener una pareja, estaba bien en soltería, pero ver a mis amigos algunos ya casados, otros comprometiéndose y otros que estaban solo enamorados, me hacía extrañar la calidez de una relación. Alguien que me diera cariño durante las noches, quien me tocara. Alguien que se emocionara por verme después del trabajo.
Fue eso lo que me empujó a comenzar a seguir personas en redes sociales, necesitaba conocer posibles candidatos. Entre todo el montón de personas que seguí, una chica me dio follow back. Una rubia que se veía llena de curvas. El cuerpo estándar que la mayoría de masculinos alaban. Senos grandes, cintura pequeña, abdomen plano, caderas pronunciadas, una hermosa y grande vista trasera, o al menos eso se podía ver en sus fotos.
Después de unos días de conversar con ella, noté que además de ser bella, era una mujer bastante brillante, educada y empática. Era perfecta, comenzaba a gustarme. ¿Cómo alguien podía ser hermosa por dentro y por fuera? Las ganas de conocerla en persona habían aumentado con cada día que conversábamos. Cada foto que subía se la llenaba de corazones y halagos. Sin embargo, algo parecía no andar bien. Ella parecía darse cuenta de que estaba comenzando a enamorarme, y se volvía algo distante.
Me pasó por la mente que quizá no le gustaba, aún así, un día me decidí a pedirle una cita. Ella dudó, era como si buscara pretextos para que un encuentro en persona no sucediera. Pero después de insistir un poco más, ella accedió. Lo malo es que cuando ya había aceptado, comenzó a cambiar la fecha de la cita constantemente. Casi me rendía, pero finalmente quedó una fecha fija.
El día finalmente había llegado, y yo estaba preparado, o al menos eso creía. Ella me avisó que ya estaba en el lugar, y mi corazón latía con nerviosismo. Recordaba la descripción de cómo iba vestida: una blusa blanca, una falda negra que apenas rozaba sus muslos, medias oscuras que prometían misterio. En mi imaginación, ya había arrancado cada prenda de su cuerpo, cada detalle era una promesa de perfección hegemónica.



